A+ A A-
A+ A A-

Yo figureo, tú figureas, él figurea (2 de 2)

Escrito por: Raúl Pérez

Texto de la autoría del escritor Faustino Pérez, publicado en su libro «Ensayos y Aciertos».

Existen tres corolarios infalibles,  aunque parezcan una redundancia: Primeramente una persona solo puede ser reconocida en los medios de difusión icónicos, como la tele o el Internet, o bien, en la prensa escrita, principalmente; únicamente si es conocida. Es decir, para uno reconocer a alguien, tiene forzosamente que conocer a esa persona.  Esto que parece una perogrullada, no lo es, porque los  «don nadie», tienen que recorrer un camino previo.

En segundo lugar, mientras más  conocida e importante sea la persona, más se le facilita la cuestión.  Por eso la gente que no se lo merece, quiere invertir los papeles a como dé lugar, y figurear, para que los demás se lo crean, o para demostrar que son  importantes.

Y tercero, desde la vertiente de  los medios, quien no aparece  en ellos, en especial la televisión, y ahora recientemente en el Internet,  sencillamente no existe socialmente  hablando.

Todo lo anterior implica que  para que cualquiera se posicione positivamente en la conciencia del  lector o del televidente, o bien, del  usuario del Internet tiene que hacer algo diferente dentro de la ética, para lograr su objetivo, de lo contrario, será considerado como «alguien más», a menos que  tenga un cargo  público importante, o bien, que esté considerado en una posición social  ventajosa.  Para lograr una fama negativa, basta con cometer un delito que llame la atención y que atrapen al delincuente.

Naturalmente, que el figureo tiene sus «neutralizadores» naturales, de la misma manera que las especies animales cuentan con sus depredadores, al emplearse las técnicas preferidas de los resentidos  sociales, como son el chisme y el rumor; o por lo menos lo intentan.  Las habilidades en este apartado de la maledicencia, se asimilan con la experiencia, e incluso, existen  formas ya  estereotipadas que se aprenden de  la cultura imperante, para iniciar la «descarga».  El chisme no debe de ser subestimado en nuestra sociedad, porque se emplea con muchas malas intenciones con tal de eliminar la competencia. Esta práctica llega hasta tales extremos que  demasiada  gente cree más en el chisme que en los hechos reales.  A todo el mundo le habrán contado que fulanito se murió trágicamente, siendo mentira, o que aquella le es infiel al marido por hobby, o que el otro está endeudado hasta la coronilla; o que aquel es un criminal sin misericordia…

Por otro lado, tenemos el problema de  la saturación, ya que el figureo  hay que revalidarlo periódicamente,  de lo contrario, se pierde vigencia,  y  los nuevos periodistas no conocen  al que no figurea en el  presente, a  menos que se trate de alguien muy importante en la sociedad; pero, si se abusa, llega un momento en que los medios sacan a la persona del  «aire».  Todos los  mass media, lo que pretenden es tener aceptación entre su público, y la novedad «vende», mientras que la repetición y la monotonía aburren, como bien se  sabe.

Asimismo, el figureo puede tener su «ensalada» de diferentes colores, dependiendo del dinero que se pague y que se gaste para lograrlo. No nos estamos refiriendo exclusivamente a la práctica de la «payola» o soborno, y la del tráfico de  influencias, ya que existe un figureo pagado, con todas las de la ley, que se usa mucho para publicar los reportajes de las bodas, de los  bautizos, etc.

Sin embargo, lo que en otros países más maduros provocaría mucha suspicacia y desconfianza, aquí se convierte en el arma preferida de lo «trepadores» sociales, debido  principalmente a la baja autoestima de muchos «notables», y personas influyentes, y nos referimos a la adulación y a la lisonja, conocidas popularmente como la «lambonería», el «limpiasaquismo», «limpiapolvismo», etc.  Estas  mañas cuentan con verdaderos artistas ente nosotros, y vienen a ser como la «salsa» o «condimento» del  figureo. Siempre con la finalidad de instrumentalizar a alguien, y en este caso, para lograr la aparición massmediática.

Es necesario dejar claro, que estas técnicas se emplean también con mucha eficacia para lograr otros objetivos, desde conseguir varios sueldos sin trabajar, hasta conquistar a una joven, pasando por otras muchas ventajas.

En definitiva pues, el figureo social constante precisa de toda una estrategia bien pensada y planificada.  Ya sólo me queda desearles muchos éxitos en el figureo, porque yo figureo, tú figureas, y él también figurea…