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SER O NO SER

Escrito por: Farah Hallal

Cuando nos hemos referido públicamente a los elegantes ricos que pululan por ahí, presumiendo su dinero, despilfarrando lo que no se ganaron, nos referimos a gente como la detenida por el caso de Odebrecht. Es preocupante el caso de aquellos requeridos por la justicia con inmunidad parlamentaria. Y es preocupante preguntarse qué sucederá cuando los dueños de la Odebrecht cambien el nombre de la compañía y esta siga llevando megaproyectos de construcción. Con otro nombre, pero con los mismos tentáculos.

¿Y ahora qué? ¿Seguiremos envidiando la fortuna que hay detrás de los detenidos? ¿Seguiremos admirando a los tutumpotes porque en el fondo no queremos dejar de ser pobres y lo que realmente queremos es ser como ellos: ricos? ¿Será por eso que hay yipetones que duermen al lado de casas techadas con hojas de zinc? ¿O sea, que es mejor estar representada con un buen vehículo para dar una idea de estatus, que vivir con dignidad y seguridad?

¿El consumo de cosas y servicios está consumiendo nuestra felicidad? La socióloga italiana Roberta Paltrinieri, entiende por ‘felicidad responsable’ que: «es un modo distinto de pensar el bienestar individual y colectivo. Es la superación de un modelo cultural que hizo del ‘Consumo, luego existo’ el leitmotiv de los últimos treinta años, a favor de un modelo cultural que valorice las relaciones antes que los símbolos de status».

La pregunta no es cuánto valemos, sino quiénes somos. Y como nación debemos exigir cero impunidad. Y apoyar a las organizaciones que se levantan contra la corrupción. Claro que en las organizaciones habrá lobos disfrazados de ovejas. Esos son los primeros que hacen su acto teatral para encubrir su trayectoria. Pero si no participamos, estamos de lado de quienes corrompen y saquean a nuestro país.

Nosotros solitos nos dañamos la vida desde que empezamos a querer vivir como Temístocles Montás o Ángel Rondón. Porque al querer tener lo que ellos, a veces nos prestamos a hacer lo que ellos han hecho. A que nadie pone en su Facebook: «Yo soy el acusado Víctor Díaz Rúa». Claro, no nos sentimos ser como él, pero si pudiéramos, si tan solo tuviéramos la oportunidad, ¿nos prestaríamos a hacer lo que él hizo? Solo pido que al mirar estas circunstancias, te mires dentro: tal vez quien crees que eres, no esté allí.