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“Sapito Azul y el misterio sonoro” Little Blue Frog and the Musical Mystery

Escrito por: Fuáquiti

De César Sánchez Beras

Por Karina Castillo.

“El cuento debe ser presentado al lector como un fruto de numerosas cáscaras que van siendo desprendidas a los ojos de un niño goloso.” Juan Bosch.

Sapito Azul y el misterio sonoro, del poeta, narrador y dramaturgo César Sánchez Beras, es una historia contada en rima con una musicalidad y energía que atrae de principio a fin.

En toda la trama, contenido y la selección de palabras se muestra una maestría extraordinaria en el manejo del relato y la imagen poética.

Todo ocurre en “un secreto lugar, en el Bosque Fantasía” donde diversos animales son convocados por el protagonista, un sapo de color celeste que, al igual que sus compañeros, siente curiosidad por descubrir el origen de “una melodía…la más dulce armonía, de lo profundo del monte”.

Por este motivo, numerosos miembros del reino animal deciden ir a explorar. Entre ellos, hay aves como el Sinsonte y la cotorra María, que deseaba “escuchar a quien tocaba con tal aliento que le llegó con el viento”. Además, mamíferos como Alberto el orangután, la oveja Matilde y Miguel el ratón, mostraron gran interés.

De igual forma, “del lejano Río San Juan llegaron miles de cangrejos, desde lejos vinieron dos docenas de tortugas y casi un ciento de orugas sobre dos conejos”.

Todos, incluyendo el ciempiés, seguían el sonido tan peculiar e hicieron conjeturas hasta que “la luna cayó en el monte”.

Entre otras cosas, comentaban:

“La música no es de piano,
dijo el zumbador Jordano.
Y tampoco es de violín,
dijo el perico Joaquín.”

Entonces tuvieron que esperar al otro día para preguntarle a la brisa cómo encontrar la razón de su inquietud y, después de tanto andar, escucharon más cerca ese ritmo cadencioso que decía:

“Ta-ca-tac
ta-ca-toc
cha-cu-chac
cha-cu-choc.”

Aunque los seres  alados llevaban la ventaja en el trayecto:

“A la derecha volaban
Barrancolí y Canario
Por la izquierda venía el Cuervo
con Maroíta y el Cao”.

Finalmente, luego de atender al consejo del viento, encontraron en un caserío, “en frente de un gran bohío”, los autores de esa armonía musical, proveniente de unos tropicales instrumentos.

Cuál fue su alegría, cuando no solo pudieron deleitarse al escucharlo, pero también producirlo con sus propias manos.

César Sánchez Beras no solo cuenta una historia, sino que la canta. Y es que el caudal en su rima, junto a los contagiosos sonidos onomatopéyicos, mantiene la conexión con el joven lector.

La misma es amena y cálida. Posee un rico vocabulario que, como se puede apreciar incluye, entre otras palabras, nombres de animales de distintas especies e instrumentos musicales. Sin embargo, el estilo llano del escritor proporciona una atmósfera acogedora, que facilita su comprensión y compromete a sus lectores.

Otro beneficio que este libro provee es que todo el relato ha sido traducido al idioma inglés por la poeta Rhina Espaillat, quien a su vez emplea el uso de la rima en el estilo particular de esa lengua, en armonía y respeto con la voz creativa y auténtica del autor.

La manera en que ambas versiones se conjugan hace de esta obra un aporte extraordinario, ya que permite disfrutar, a través de dos canales, la maravilla de la música de las palabras conjugadas en las historias y extendidas en las alas de la poesía.

Sapito Azul y el misterio sonoro es una creación singular, que entretiene y enseña. Sus líneas se mueven como el viento y nos llevan a querer descubrir más y más, hasta donde nos lleve nuestra imaginación.