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Salomé Ureña, legado de mujer, madre, maestra, poeta.

Escrito por: Karina Castillo

A propósito del 21 de octubre, Día Nacional del Poeta

Por Karina Castillo

Mucho se ha escrito acerca de Salomé Ureña, maestra y formadora de maestras. Sin embargo, nunca está de más resaltar  su  carácter, manifestado desde muy joven, así como su preparación y hambre por aprender, su amor por los libros y la escritura, y su alto sentido de justicia y equidad.

 

El amor por la familia y la patria fueron su constante inspiración. Ella mostró integridad en su visión y una decisión firme, con acciones concretas, de cambiar la cultura existente hacia una de progreso, forjando líderes, (incluidos sus hijos), que continuaran con el legado.

 

Mas, entre sus muchas facetas, hay una que nos convoca en este día: su poesía. Esta, aunque tema obligado en las escuelas, nos invita a releerla  y tratar de encontrar en sus versos, su alma.

 

La poeta Salomé Ureña reflejaba en estos, su respeto y defensa por la vida, en todas sus formas, como se lee en El ave y el nido:

 

¿Por qué te asustas, ave sencilla?

¿Por qué tus ojos fijas en mí?

Yo no pretendo, pobre avecilla,

llevar tu nido lejos de aquí.

 

Y continúa diciendo:

 

Porque no sabes hasta qué grado
yo la inocencia sé respetar,
que es, para el alma tierna, sagrado
de tus amores el libre hogar.

 

Mientras que, en el poema La llegada del invierno, muestra gran pasión por su tierra, donde está la eterna primavera:

 

Nunca abandonan las golondrinas

por otras playas mi hogar feliz:

que en anchas grutas al mar vecinas

su nido arrullan, de algas marinas,

rumor de espumas y auras de abril.

 

El amor por su nación es mostrado en varios de sus poemas, pero en ocasiones no puede ocultar una profunda angustia al sentirla perdida, lo que se puede percibir en estos versos de A la Patria:

 

Tú sabes cuántas veces con tu dolor aciago

lloré tu desventura, lloré tu destrucción.

 

Sin embargo, siempre está la esperanza:

 

que ya tus nuevos hijos se abrazan como hermanos, y

juran devolverte tu angustia dignidad,

y entre ellos no se encuentran ni siervos ni tiranos,

y paz y bien nos brindan unión y libertad.

 

En uno de sus poemas más leídos, Mi Pedro, expresa su amor hacia su hijo llamado así, siempre consciente de que el criarlo no iba a ser un camino sencillo. Ella quería algo superior para él, más allá de los conflictos humanos, una vida productiva y libre de egoísmos. Veamos este fragmento:

Mi Pedro no es soldado; no ambiciona
de César ni Alejandro los laureles;
si a sus sienes aguarda una corona,
la hallará del estudio en los vergeles.

Hijo del siglo, para el bien creado,
la fiebre de la vida lo sacude;
busca la luz, como el insecto alado,
y en sus fulgores a inundarse acude.

Así es mi Pedro, generoso y bueno,

todo lo grande le merece culto;

entre el ruido del mundo irá sereno,

que lleva de virtud germen oculto.

 

Mas la única batalla que anhelaba librar para su patria, era contra la indiferencia, por lo que hacía un llamado a levantarse de las ruinas, como dice en el poema del mismo nombre:

¡Patria desventurada!

¿Qué anatema

cayó sobre tu frente?

Levanta ya de tu indolencia extrema:

la hora sonó de redención suprema

y ¡ay, si desmayas en la lid presente!

 

Levantemos pues nuestra voz, junto a Salomé Ureña, mujer valiente, que fue más allá de su tiempo, siendo una revolucionaria de la educación, una líder maestra que buscaba transformar su entorno. Una madre, que con sacrificio formó a sus hijos. Una mujer apasionada por la vida, que hasta el último instante trabajó. Una poeta, cuya sensibilidad se manifiesta en sus versos cargados de amor, aunque en ocasiones de melancolía y hasta rabia, pero que siempre reflejaban la esperanza por una nación, una familia y una escuela posibles.

 

Que tu legado permanezca y trascienda a través de tu poesía, Salomé. Tu pensamiento sigue en nosotros, los que creemos y trabajamos por una patria mejor. Feliz Cumpleaños.

¡Feliz Día Nacional del Poeta!