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¿Pelo malo, quién?, de Yina Guerrero

Escrito por: Karina Castillo

¿Pelo malo, quién? es una
historia distinta, que trata
precisamente de la aceptación
y valoración de las diferencias
en las personas.

La escritora Yina Guerrero, de una forma valiente y fresca, nos cuenta acerca de una niña de rizos abundantes, quien aun experimentando el rechazo por parte de algunos,  se ama tal y como ella es.

La historia inicia durante un  primer día de clases, que pudiera ser el más feliz para unos o el más traumático para otros. Sin embargo, para Lucía, la protagonista, es uno cargado de emociones, y esto lo demuestra cuando al despertarse exclama con gran entusiasmo: ¡Hoy es el gran día!

Lucía es una niña que dice lo que piensa sin temor, incluso a su madre, a quien reclama mientras esta la peina con unos tradicionales moñitos: “Mamá, a mí me gusta el pelo suelto”.

A través del personaje principal,  la autora nos recuerda que no existe ni se debe decir pelo malo, que lo hay es pelo rizo, pelo lacio, diferentes tipos de cabello. Esta misma verdad se presenta a través del conflicto que surge entre Lucía y una de sus compañeras en la escuela, lo que las lleva hasta la oficina de la directora, una señora de apariencia estricta, a quienes los estudiantes llamaban bruja, precisamente por su aspecto. Durante esta conversación que sostuvieron las niñas con ella, hablaron acerca de la diversidad y de cómo debemos aceptarla evitando los insultos y sobrenombres despectivos. Las niñas también descubrieron que la directora no era como los demás pensaban, que era una persona que sabía escuchar y compartir (y así lo hizo con unos dulces que tenía).Como dice en la historia el personaje de la maestra: “Muchas veces las cosas no son como se ven desde afuera. Por dentro hay una gran riqueza”.

Al leer las páginas de este libro, podemos concluir que aunque tengamos diferencias, mediante el diálogo, al compartir y expresar nuestros temores, dudas y pensamientos, podemos conocer que es mucho mayor lo que tenemos en común: nuestra humanidad. Esta va más allá del color, tipo de cabello, género, edad, nacionalidad o gustos.

Sigamos abogando por historias como las de Yina Guerrero, bien pensadas y trabajadas, con el propósito de transmitir la voz de los niños, o más bien su grito por ser apreciados. Que eduquemos nuestra mente y nuestro lenguaje para que de una vez por todas nos aceptemos, a nosotros y a los demás.

Valoramos la forma valiente y dinámica de la escritora Yina Guerrero, de abordar una realidad que todos vivimos en nuestra cultura afroantillana, cuando muchas veces nosotros mismos nos anulamos, imponiendo estándares culturales extraños, en vez de alentar y abrazar nuestras raíces y diferencias a la vez que lo hacemos con los demás pueblos. Y ¿qué mejor manera de hacer esto que a través de la literatura, como un medio para transformar y ayudarnos a crecer como individuos y como sociedad?

Que cada niño o niña pueda decir junto a Lucía: Mamá, ¡yo amo mi cabello! Mi pelo no es malo y puedan todos exclamar diciendo: y para mí es el más bonito del mundo.

Gracias, Yina, por recordarnos esto.