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MÁS DE RODRÍGUEZ DEMORIZI CON LOS MOTES

Escrito por: Raúl Pérez

<<El mote, mal nombre, no es solo el dicho pesado, la fase encaminada a burlar, mofar o vituperar a una persona, sino también una sentencia breve que encierra un secreto o misterio que requiere una explicación.

Un mote, pues, explica de conjunto, puesta de relieve, la calidad de un individuo. Pudiera decirse que es la más apurada síntesis del motejado.

El hábito de motejar, a veces rayano en cruel malignidad, y propio de almas vulgares que desde todos los tiempos, fue común entre nosotros desde los más remotos años de la Colonia.

Nada menos que el Obispo y Presidente de la Audiencia, don Alonso de Fuenmayor, fue acusado de motejador. Durante el juicio de residencia formado en 1544, por el Lic. López de Cerrato, don Íñigo de Guevara, oidor que había sido depuso lo siguiente contra Fuenmayor, según consta en expediente del Archivo de Indias (Justicia 57) que conocemos gracia a Fray Cipriano de Utrera.

Y asimismo sabe, este que declara que el dicho Presidente ha tenido siempre por costumbre hablar mucho, así estando sentado en los estrados como en los acuerdos y fuera de ellos, así entendiendo en cosas de gobernación y de justicia, como de otra cosa en mucho perjuicio y menoscabo de la austeridad y gravedad que persona deberá tener como obispo y Presidente de la Audiencia Real, hablando muchas veces cosas de burla, livianas y cuentos de burlas con muchas personas que con él negociaban, burlando con ellos y poniéndoles nombres, diciendo a unos Tiburón, a otros Tinajón y otros nombres deshonestos en perjuicios de sus personas».

El pueblo, a su vez, no quedaba en zaga y les aplicaba los motes a las autoridades que quedaban incorrectas. En el raro opúsculo hecho por el Lic. Don Andrés Caballero, oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo, en los cargos de su visita, impreso por el año 1667, del que poseemos ejemplar, hay este cargo contra Caballero:

Inten, se le hace cargo que cumplido tan mal con su obligación, que se han quebrado todos sus procedimientos, así en esta ciudad como en  Puerto Rico, Cumaná y la Margarita, diciendo que el indigno dxe tener Garnacha, ni puesto de su Majestad y la voz común  es, con mucho descrédito suyo,  teniéndose por de natural, revoltoso, envidioso y codicioso en tanto grado que le llamaban el Ministro Rodante, y otros, el ministro del Gato, y otros el ministro Tirano, y otros «Pie de Palo», que fue un Pirata inglés, y por esos nombres, era conocido dicho Oidor, y habiendo venido muy pobre de España y con muchas deudas y en poco menos de tres años se ha desempeñado, y remitido a España por Cartagena, 12, 880 reales de plata, y de Cumaná otras cantidades y alhajado su casa y con muchos esclavos, así para servirse como para ganar jornales, y ha hecho mucha cantidad de hacienda, y está muy rico; y respecto a de su casa de tan cortos gajes, y la tierra muy cara, que pena es bastante para sustentar una familia muy corta, no es posible que haya podido adquirir tanta hacienda, sino obrando mal.>>