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Los viejevos

Escrito por: Víctor Reyes

Juan Julio: Cleotilde, ¿ y qué?
Cleotilde: ¡Ay Juan Julio, aquí con más problemas que el álgebra de Baldor!
Juan Julio: ¡Pero tienes que tener problemas!, tú te encierras entre ‘patentices’, ¡habla conmigo y tú verás cómo yo te resuelvo el teorema de Pitágoras!
Cleotilde: Tú no resuelves na’, lo tuyo es vivir pensando en números imaginarios.
Juan Julio: Imaginarios no, son números reales, lo que pasa es que tú siempre vives con tu incógnita y no permites que uno te resuelva tu ecuación.
Clotilde: ¡Ay, deja tu muela, que tú te haces el que no sabe nada de trigonometría pensando que yo te voy a enseñar el seno!
Juan Julio: Eso es lo tuyo, tú siempre te vas por la tangente; además recuerda que la distancia más corta entre dos puntos es la recta que los une.
Cleotilde: ¡Ay déjate de estar extrapolando, tú sabes que hace tiempo que tú no logras un paralelepípedo; es más o menos desde el día en que te convertiste en un quebrado impropio.
Juan Julio: ¿Quebrado impropio yo? ¿Pero a ti no te han dicho que yo me hice una operación matemática?
Cleotilde: ¡No me digas que te resolvieron el problema del pi!, ¿y cuántos puntos te dieron?
Juan Julio: ¡Oh, 3.1416! ¡y déjame decirte que se me terminó de curar con una raíz cuadrada!
Cleotilde: ¡Ah, pues cuando viene a ver, tú puedes hallármele solución a mi ecuación de segundo grado!
Juan Julio: Bueno, si tú me das datos, yo aseguro un planteo, operación y repuesta.
Cleotilde: Yo te voy a decir la verdad, lo que pasa es que tengo problemas con las matrices, y tú sabes que en las operaciones matemáticas, las matrices son determinantes.
Juan Julio: Esos son teoremas tuyos, lo que pasa es que no quieres hacer el trinomio conmigo.
Cleotilde: ¡Trinomio! ¿Con un monomio como tú? Tú sabes muy bien que a mí no me gustan los triángulos; yo soy una mujer muy vertical.
Juan Julio: ¡Ay, ombe, yo no te entiendo! Yo te quiero elevar al cuadrado, pero te comportas como un cero a la izquierda.
Cleotilde: ¡Cero a la izquierda no!, que yo no invento con los números primos, para que no me vaya a pasar lo mismo que a la hipotenusa que vive al lado mío, que la simplificaron y la han llevado a su mínima expresión y de esa no la salva ni Dolciani.
Juan Julio: ¡Señores, pero a la verdad que las mujeres son, y siempre serán números complejos.
Cleotilde: ¡Sí, ¿y qué? Es más, váyase para el otro extremo, que usted no suma, usted lo que resta…¡despeje, despeje!