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¿Los tiempos cambian o el que cambia es uno?

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Ese es un dilema que no creo que sea tan complicado como el caso de, ¿quién fue primero el  huevo o la gallina? Mucha gente dice que los tiempos cambian; yo afirmo que el que cambia es uno, porque no es cierto que nos mantengamos pensando igual todo el tiempo. Por ejemplo:

 

-Cuando tenemos 20 años vestimos con cierta rebeldía, porque es el tiempo en donde queremos demostrarles a nuestros padres que ya somos adultos.

 

-Cuando tenemos 30, tratamos de vestir elegantes para halagar a las féminas que están en un rango menor y mayor que nosotros; por lo tanto, aunque aún somos jóvenes, le queremos demostrar a las de 20, que ya  tenemos la  experiencia y a las de 40 queremos demostrarles con nuestra vestimenta, que ya no somos tan niños.

 

-Cuando tenemos 40, que ya de verdad tenemos la experiencia y aún la potencia para demostrar que somos los hombres que aparentamos ser; empezamos a vestir un poco más conservadores que cuando teníamos 30. A esa edad competimos en nuestro trabajo para lograr ascensos, y la forma de ser y de vestir nos ayudará a conquistarlo; claro, además de la preparación adquirida.

 

-Cuando tenemos 50, ya empezamos a darnos cuenta de que la ropa que nos quedaba tan bien a los 20, nos haría ver ridículos si osamos ponernos un atuendo de esos a esa edad. Ya aunque queramos vestir moderno, nuestro cuerpo no es el mismo, ya la percha tiene forma diferente y tenemos que vestirnos de forma que no sea lo que nos guste, si no lo que le queda bien a nuestro cuerpo.

 

-A los 60 en las actividades formales, el saco ya no es opcional, es necesario porque a esa edad lo único que parece quedarnos bien es saco o chacabana, o la camisa redonda que usamos por fuera, pero lamentablemente nos quita representación en eventos muy formales.

 

-A los 70 empezamos a pelear con nuestros nietos por las peladas, las ropas que ellos se ponen, la música que ellos escuchan y que serían las mismas peladas que nos diéramos, las mismas ropas que nos pusiéramos y la música que escucháramos si tuviéramos la edad que ellos tienen.