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Los cuentos de Laura”, de Laura Reyes Diloné

Escrito por: Karina Castillo

Frescura, ingenuidad y buen humor son algunas de sus características de “Los cuentos de Laura”.

La autora, que al momento de publicar solo contaba con siete años, mantiene el interés a lo largo de sus historias, provocando sentimientos en el lector, con su estilo franco y directo. En cada una de ellas, aunque breves, podemos escuchar una voz poderosa, que motiva, divierte y conmueve iniciándolas con su frase favorita: “Había una vez…”.

En un “Viaje a la Playa”, se percibe la frescura de hacer cosas en familia. Al contarla, Laura interactúa con los lectores, en una especie de diálogo abierto, haciéndolos cómplices cuando dice una y otra vez, su “Colorín colorado”.

Ella escribe inspirada en sus propias experiencias y nos hace sentirnos identificados. Habla de la lluvia, de la playa, la familia, los cumpleaños, los amigos, la escuela, las cosas que amamos de la vida y las que no.

Sus personajes están bien definidos, la trama fluye entre líneas sin pretensiones, pero directas, provocando a veces sorpresa, risa, ternura y hasta nostalgia. Una cosa es segura, Laura dice lo que piensa, con una chispa contagiosa.

En “Un día lluvioso”, nos motiva a detenernos a observar lo que nos rodea, cuando dice: “Se veía la lluvia venir por las grandes nubes grises que cubrían el cielo”.

En “La vida es así”, habla de algo por lo que todos pasamos: El lidiar con los amigos y la lucha por ser aceptados, confirmando que el afecto permanece, aún en las diferencias, como cuando dice: “Y que conste, yo los quiero muchísimo aunque a veces no logre entenderme con ellos.”

Y hablando de diferencias, en “Mi tienda favorita”, nos muestra cuánto se pueden mostrar, aun formando parte de la misma familia.

Laura también considera a las mascotas, en particular los perros, como parte de esa familia, aunque tenerlos, sea “una gran responsabilidad”.

En otra de sus historias, el día del examen, algo que resulta traumático para cualquiera, puede enseñarnos una gran lección acerca de la honestidad y justicia.

Laura es franca y específica cuando habla de sus preferencias: “Me gusta la canción la macarena. Cuando la oigo muevo los brazos y me rasco la cabeza porque es una canción muy movida… Si me preguntan quién es que canta esa canción, mejor no me pregunten porque no sé quién es, me gusta y ya.”

Igual sinceridad muestra en “Mi papá y mamá son especiales”, donde nos hace pensar cómo son vistos los padres con los ojos de un niño, y ese amor del bueno, en la historia de su abuelo favorito, no lo puede ocultar.

Mientras que en “Yo fui de todo”, con un tono jocoso, vemos cuántas cosas un niño aspira a ser, como una promesa.

En “El día de la Fiesta”, la Navidad puede ser algo “genial”, aunque casi siempre se haga lo mismo.

Otra lección que ella aprende es en “Mi primera experiencia de negocios”, en la que concluye que “cuando se inicia un negocio no se puede fiar.”

En fin, en un mundo tan ruidoso, se escucha una voz fuerte y alegre: La de Laura en sus historias. La joven escritora nos recuerda que se vale soñar, amar, creer y ser uno mismo.

Estas son las mejores premisas para contar una que podamos llamar nuestra.