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Letreros populares dominicanos fotografiados intactos por Fustino Pérez (cuarta y última parte)

Escrito por: Fuáquiti

La importancia del aspecto icónico de los letreros populares no debe ser subestimada, por la sencilla razón de que el mensaje llega con mucha mayor eficacia, en los sectores en que el analfabetismo es comparativamente elevado.  A pesar de ello, hay quienes se empeñan en hacer un aviso más llamativo y original, en definitiva más complejo y algo críptico, al emplear números  en lugar de sílabas) 3MEN2, 2MINGO, SAS3RIA…), o al practicar la llamada escritura espejo-espejo, es decir con la palabras volteadas de derecha a izquierda, etc. Todo ello sin menoscabo de que en los letreros populares se puedan evidenciar problemas de dislexia; o que sencillamente, por desconocimiento, lo que ocurre con frecuencia con la N, la S. la Y, etc., se escriban al revés, así en ese tenor. De la misma manera, no es raro, el caso en que se incluyan abreviaturas y contracciones mal hechas. Un ejemplo típico es el término estadounidense, O.K., con su variante OKAY, que en su versión dominicana popular, puede resultar  OKEY, OKY, OKEI… También ocurre con SE VENDE, que se ha convertido en: SVD, CVD, S VENDE, C VENDE. Existen palabras corrientes entre los niños dominicanos, pero menos frecuente entre adultos, que permanecen en los grafismos callejeros (EMPRETAME), y otras veces, se quiere disimular el origen pasando al extremo opuesto (ACELTE en vez de ACEITE), para no parecer cibaeño. Curiosamente, los capitaleñismos son de uso cotidiano, entre los habitantes de esta urbe (GUALDAR, JUGAR, ABRIL…).

En fin, es mucho lo que han evolucionado los letreros populares, desde aquel famoso pie grabado en una piedra, en la época romana de Efeso, para indicar el camino de un burdel, hasta el insulto que se realiza aquí, en el cristal desaseado de un vehículo “LÁVAME SUCIO”. De lo que no cabe ninguna duda es que los letreros populares pueden tener chispa e ingenio, pero, por otra parte, evidencian los problemas y traumas seculares, de una sociedad como la dominicana donde mucha gente cree “que lo importante es que se entienda”, o dicho de otra manera, se afirma en el mismo tenor que “el dominicano entiende como quiera”.