A+ A A-
A+ A A-

La deuda

Escrito por: Luis Reynaldo Pérez

Nunca he visitado México, ganas no me han faltado pero no se ha dado la oportunidad. Sin embargo es mucho lo que le debo a la nación azteca.

Desde los paquitos de Memín Pinguín que disfruté en mi niñez hasta las películas de Pedro Infante que veía con mi abuela; desde las telenovelas hasta los programas de la televisión presentados por Raúl Velasco o Adal Ramones. Y, ¿cómo olvidar al Chavo del Ocho, a la Chilindrina y al Chapulín Colorado?; ¿a Tintán, a Capulina, al loco Valdez, a Cantinflas? También le debo la música de Café Tacuba, de José José, de Chavela Vargas, de Marco Antonio Muñiz, de Pedro Vargas, de Rockdrigo, de Marisela, de Agustín Lara. Y claro está, de José Alfredo Jiménez y Vicente Fernández, dos de mis favoritos.

Y otra deuda, casi impagable, es la que tengo con la literatura mexicana: mi historia como lector no sería la misma sin Juan Rulfo, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Papasquiaro, José Juan Tablada, Efraín Huerta, entre muchos otros que forman una lista casi interminable.

México ha sido por muchos años un país al que he anhelado llegar y del que guardo un millón de recuerdos, olores, sabores y sonidos ligados a su nombre. Hoy, desde esta mi isla, recién tocada por dos huracanes, me duele México en toda al alma.