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La «clichemanía» se practica aquí, allá y más allá

Escrito por: Raúl Pérez

En los países de habla hispana, salvo raras excepciones, las cosas se identifican por nombres comunes al punto que uno se sorprende cuando escucha alguna referencia a algo que se pensaba «exclusivo» de nosotros. Tremendo error. Ante frases integradas por dos, tres o más palabras, de uso cotidiano, se registran gestos y expresiones de asombro, al oírse en tierras extranjeras. Esto no demanda teorías cuando se admite un rollo de términos y expresiones propios de la «clichemanía» como los siguientes:

«Ya no se puede recomendar a nadie».

«Le tomaron el pelo».

«Le asiste su derecho».

«Le siguieron el rastro».

«Se encontraron de frente».

«Se mantienen distanciados».

«Si la memoria no me falla».

«La memoria es traicionera».

«En medio de esta grave situación».

«Una actitud que lo eleva».

«Valga la aclaración».

«Una respuesta de altura».

«Conciliar es de humanos».

«En la imperiosa necesidad».

“Un lamentable accidente a la altura del kilómetro 20”.

«Me llamó poderosamente la atención».

«El santo entierro».

«Triste despedida».

«En un medio de circulación nacional».

«Al alcance de sus manos».

«La reacción no se hizo esperar».

«Lo cogieron fuera de base».

«La sangre no llegó al río».

«Los ánimos caldeados».

«De conducta insospechable».

«Ese es mi hermano».

«Enemigo jurado».

«Le dijo hasta del mal que va a morir».

«La prensa radial, escrita y televisiva».

«Estuvo a punto de estallar».

«Las aguas volvieron a su nivel».

«Me asaltó la duda».

«Un baño de sangre».

«La drástica medida».

«Una decisión inconsulta».

«En vías de solución».

«Sólo así nos podemos ver».

«Eso se veía venir».

«Una feliz iniciativa».

«La sabia dirección».

«Un duro encontronazo».

«Hice todo lo que se podía».

«Solo uno sabe lo que le sucede».

«Me llena de orgullo saber que…»

«Es para mí motivo de felicidad».

«Esa persona anda en malos pasos».