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EL DESBACHO

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En los vehículos rigen las especialidades, como en la medicina basta dar una vuelta por La Moca y La 20 para verificar ese universo

En los automóviles y demás vehículos de motor, se registra un proceso de especialización por áreas que tiene cierto parecido al complejo fenómeno de la medicina en comparación con el cuerpo humano, siempre guardando la distancia.

La diferencia radica en que mientras en un gran centro hospitalario se reúnen médicos de todas las especialidades, aquí no existe un gran taller de mecánica con todos los servicios atendidos de manera especializada y eficientemente.

Los servicios especializados para vehículos se han desparramado por toda el área urbana.

«Solanos carburador», «Reyito desabollador» y muchos otros quedan en el recuerdo de los nombres y servicios que hicieron época. Pero basta darse una vuelta por la calle 20, la Juan Erazo, la Seibo, la Moca… para leer la gama de servicios que se ofrecen con creatividad respecto, por ejemplo a los frenos, tren delantero, «mofle», radiador, sistema eléctrico, para choques, la transmisión, reparación de puertas, montaje de vidrios luces de todo tipo, aire acondicionado, etc.

De los neumáticos (gomas) se habla de otras quinientas. Así, lo mismo se trata de las baterías, nuevas, usadas y reconstruidas. Consideradas por muchos como la piedra angular que saca de quicio al más tranquilo desde que comienza a dar problemas, aún sea por los polos.

La especialización hace que muchos talleres que se dedican solamente a tal o cual pieza del vehículo, prefieran no atender ni dedicarse a otras piezas no incluidas en su especialidad.

Por ejemplo donde se dedican a los frenos, no se reciben vehículos para repararles el sistema eléctrico, ni el radiador, etc. Y viceversa.

En la Casa del Alternador, del célebre «Pelón», jamás le ponían las manos a la transmisión de un auto.

Al obrero especializado en punta de eje, no le interesa trabajar con otras piezas.

El taller dedicado al sistema de aire acondicionado no trabaja en ninguna otra esfera de su vehículo.

De nada implantarán un sistema como el de salud humana: Primero tendremos que visitar con el carro, al médico de cabecera o mecánico general, que es quien nos remitirá al especialista, con lo que usted, para evitar quedar «con las cuatro gomas para arriba», se someterá dócilmente al sistema vehicular especializado que nos lleva por la autopista del bolsillo anémico. ¡Aaaaaaay!