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Duarte entre los niños, de Franklin Domínguez

Escrito por: Karina Castillo

“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”. Federico García Lorca.

El fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte, consideró el teatro, más que entretenimiento, un instrumento para forjar a la incipiente nación. Este pensamiento quedó manifestado cuando creó sociedades como La Filantrópica y La Dramática, con las que buscaba “despertar las conciencias” y mantener viva la Independencia.

Y esto es precisamente lo que ha logrado el reconocido y experimentado dramaturgo, actor y director teatral Franklin Domínguez con su obra escrita Duarte entre los niños.

Compuesta en un solo acto, inicia con el dilema que tiene uno de los personajes, un joven que se pregunta “si todos seremos niños eternamente”. Un anciano interviene y le dice que hasta él se siente como uno de ellos. Luego, convoca a trabajar en el teatro, al que considera, sobre todo, “arte”.

La historia se desarrolla en un escenario y además de los ya mencionados, participan personajes de niños que representan, entre otros, a los trinitarios y padres de la Patria, en especial a Juan Pablo Duarte, por cuyo papel, varios de los jóvenes se disputan.

El público es visto como un protagonista que, además de testigo, es miembro activo de la obra.

Los diálogos fluyen de forma dinámica y comprensible, y abarcan explicaciones relativas al teatro, sus recursos y elementos, así como aspectos de nuestra historia, como el nacimiento de Duarte, la declaración de nuestra Independencia, la participación e importancia de los trinitarios, incluido su juramento, pero, sobre todo, el surgimiento y formación de la identidad dominicana.

En sus líneas, el autor hace especial énfasis en los valores de la amistad, el patriotismo, la generosidad y sacrificio de los gestores de nuestra nación.

Como corresponde al género al que pertenece esta pieza literaria, el destacado escritor incluye en él ideas de ambientación y sugerencias para las interpretaciones, facilitando de esta forma la fluidez de la trama, la atmósfera de la historia y el “ánimo” de sus actores.

Con esta creación, Franklin Domínguez revive la esencia y los fundamentos de nuestra nación, haciendo lo que sabe hacer mejor; pero, además, invitando a nuestros niños a contribuir con la acción y el cambio. Y es que, usando sus palabras: “Todos tenemos contraído un compromiso con la Patria”.

Ya que Duarte “pensó en nosotros”, es tiempo de que nosotros pensemos en él y en sus principios, recordando que nuestros niños son los “niños de Duarte”, o más bien, que cada dominicano y dominicana piense y diga de sí mismo: “yo soy Duarte”, y actuemos en consecuencia.