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DesBacho de Prensa

Escrito por: Raúl Pérez

Opciones y atajos para extender el fiao o la angustia

No olvide que el dinero funge como mercancía, de venta y  compra, con distintas modalidades o facetas a las cuales eventualmente se recurre para reemplazar un fiao por otro tipo de deuda.
Es curioso que en anuncios de prensa se promocionan préstamos “para consolidar deudas”, lo que en el fondo es una oferta para “juntar” los compromisos de pago.
Nuestros ancestros de alguna manera fueron víctimas de la usura a corto o largo plazo, más o menos del “módico 20”.
Instrumentar un apodo, seudónimo, o apellido puede asumir la forma de “pagaré”, “tarjeta de crédito”, “cheque futurista”, o de un “fiador solidario”, que garantiza la deuda.
Tales formatos se agregan al ya descrito recurso de “la palabra” del vecino o quien tenga buena reputación.
“Debo y pagaré” es un cliché clásico” que debe refrendar quien asume la deuda.
Particularmente el “pagaré notarial” tiene, “fuerza de ley”, según dicen entendidos. Luego de firmar un pagaré, pobre de quien “coge fiao” (insistimos en el tema del pagaré) se lo lleva el mismo diablo.
Esa perspectiva aplica para quien compra electrodomésticos, enseres del hogar, vehículos o préstamos de dinero como tal.
Su utilidad queda pegada como “uña y carne” a los riesgos del fiao, que pica y se extiende con 0% de inicial o los “cómodos plazos” para pagar.
El adquiriente que sueñe que a la tienda “se le olvida” la deuda, será visitado por el alguacil o un “aviso de pago”, “abriendo un proceso” con riesgo de cerrar con un embargo o “rescate” de lo adquirido. Igual si fuera un automóvil o cualquier vehículo, cuya deuda atrasada puede colapsar con se “tiran” los personeros de sus reales dueños y se lo llevan, aún sea con grúa.
Es que la necesidad de transporte, o el afán de nivel social, induce a ciertos líos sin los suficientes ingresos para satisfacer los compromisos contraídos.