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DesBacho de Prensa

Escrito por: Raúl Pérez

El FIAO pasa de dos mil años y sigue ahí…

“Hoy no fío, mañana sí”.

“Si no le cobro a mis amigos, ¿cómo progresaría este negocio?

“Crédito abierto para mayores de 100 años, recomendados por sus dos abuelos”.

Como el Testamento, el fiao y otras instituciones presentes en la cotidianidad de la humanidad, pasó ya de dos mil años, pero nunca le han celebrado un cumple…

Conste que el fiao rige en todos los rincones de la Tierra, no importa el idioma ni la raza predominante en tal o cual país. ¿Usted se imagina un chino pidiendo un fiao, o cobrándole a un moroso?

Para coger fiao, aplican todos los credos religiosos.

El fiao es un hijo reconocido de la propiedad privada en la dinámica comercial y en la compra y venta de mercancías por dinero.

Mientras en los seres humanos tuvo fuerza el trueque o intercambio de productos, el fiao no tuvo un espacio de magnitud, aunque tuvo sus brechas.

Cualquiera podía pedir un cajón de maíz, y pagarlo con un cajón de habichuelas.

Según acuerdos bilaterales, vigentes en escasas comunidades rurales, lo que caracteriza el fiao es la promesa de pagar el equivalente en otro producto.

Pero realmente el fiao se impuso bajo el reino del dinero en cualquiera de sus expresiones: “en metálico”, “papeletas”, cheques y otros formatos.

El compromiso de pago también ha adquirido distintas versiones, de las que se hablará en próximas entregas del “DesBacho de Prensa”, “luego de la pausa”.