A+ A A-
A+ A A-

DesBacho de Prensa

Escrito por: Raúl Pérez

Editar un libro no es tan fácil como hacer maracas

Cualquiera pudiera pensar que editar un libro es cosa fácil.

Hacer unas maracas, como lo cantan Los Matamoros pudiera inducir al paralelo.

Pero hay mucha distancia entre el libro y las maracas en su confección.

Para hacer una maraca, se coge un higüero/ se le hace un hoyito/, se le saca las tripas/ se le meten las bolitas/ se le mete un palito. Y… ¡oye como suenan ya!

Para un libro, por el contrario, se necesita un proceso en que generalmente el autor padece muchos dolores de cabeza. Si no es que la pierde.

Lo primero es el arduo trabajo de escribir la obra.

Concluida esa fase en la entrega para fines de digitación.

Salvo los talleres más modernos, en la tecnología digital difícilmente esa etapa o fase se concluya sin contratiempos o percances.

Concluir la “digitación”, simultáneamente se puede pensar en la portada del libro.

Las grandes empresas de impresión y edición y las grandes de impresión tienen a sus servicios especialistas en diseñar portadas.  Independientemente  de que el artista gráfico pudiera sugerir otros títulos con el mismo contenido, pero con más impacto y de más fácil captación por los eventuales adquirientes o lectores.

Una vez revisadas las pruebas de texto, toca de nuevo la responsabilidad al estudio o taller de digitación y diagramación que supuestamente debe realizar el trabajo de corrección sin cometer nuevos errores.

De la composición se pasa a la diagramación digital.
Esta etapa consiste en organizar el texto en hoja  de papel, tal como debe aparecer en las páginas del libro, incluyendo sus respectivos números de páginas.