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DesBacho de Prensa

Escrito por: Raúl Pérez

El drama color de los barrios con pintas múltiples.

La ciudad es la suma de sus barrios. Barrios grandes y pequeños; ‘calientes’ y tranquilos; mansos y “cimarrones”.
Existen barrios tan pequeños que se dan casos en que el tramo de una calle integra los elementos esenciales que pueden ser considerados en la clasificación de un barrio.
Sin ser barrios, existen ciertas (no todas) cuarterías que integran un hábitat clasificable como mini-barrio. Su común ubicación: calle X, parte atrás.
Villa Francisca, San Carlos, Villa Juana, Villa Consuelo, y un elevado número de tradicionales y renombrados barrios capitalinos están preñados de  cuarterías, en cuyo interior confluyen factores que se hace difícil negarles su entraña unidad barrial aunque con reducida población.
Al interior de barrios de clase media existen bolsones, a los que llaman micro barrios y, peyorativamente, le dicen “manchas”.
Lo cierto es que tales conglomerados urbanos como “La Yuca” son una realidad en Naco; “Los Praditos” en Los Prados; El Manguito en  La Julia; “Los Platanitos”  en el sector Paraíso; «Villa Progreso», en Bella Vista.
Arroyo Hondo está preñado de agrupamientos urbanos que crecen “por su cuenta”, una tendencia que no es privativa de su gente, sino que se ve por doquier en el gran Santo Domingo.
Es que en nuestra capital no es una cosa lo que anda “manga por hombro”. Son muchas las aberraciones urbanas y sociales.
Esto para no hablar de los vicios y las bancas, los focos de sonidos musicales escandalosos, y las consecuencias de la penetración del lavado, como es obvio en gran número de altas torres, habitaciones para gente rica con fortunas de dudosa reputación.
Lo más reciente que se dice del drama color de los barrios es que parodiando las llamadas primarias abiertas, ahora hay puntos de droga también abiertos.