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DesBacho de Prensa

Escrito por: Raúl Pérez

Mar de fondo en situación turbulenta

Lo inmenso del mar ofrece una idea de la dimensión de la vida.
La sorpresa, la tranquilidad, la tormenta y otras eventualidades, pueden tener paralelos en la vida de muchos seres humanos, tal vez en la mayoría.
La riqueza marina también es comparable a la riqueza de la vida.
Riqueza que no es la abundancia, ni la glotonería  den la vida.
Vida que tiene en el mar una fuente inagotable de inspiración.
Y de perseverancia para resistir aquellos momentos en que parece nos ahogamos en “un vaso de agua”, o cuando perdemos la clarividencia ante la ligera turbulencia de situaciones parecidas a lo que denominan “mar de fondo”.
Los dominicanos, tenemos, por fortuna, un país rodeado de agua casi por todas partes.
Desde el mar Caribe, hasta el océano Atlántico, pasando por el canal de La Mona y el canal del Viento.
En cuanto a recursos pesqueros, esas aguas constituyen lo que más se parece a una mina.
Esto, sin tocar el intocado potencial del fondo marino, conocido como plataforma insular, donde pueden existir muchos minerales.
Todo para que finalmente aparezca en alto contraste tanta riqueza con nuestra extremada necesidad alimenticia.
Dejando obvio la falta de proyectos pesqueros, lo cierto es que sube a superficie la carencia general de pescado en la familia dominicana. Esto contribuye al distanciamiento con el mar.
Un distanciamiento sin sentido.
Porque el mar siempre tiene un mensaje de paz, y estímulo de luz.
Sus amaneceres anuncian siempre nueva vida, nuevas jornadas.
Sus atardeceres encantan como un vientre preñado de un poema.