A+ A A-
A+ A A-

Desbacho de prensa

Escrito por:

Al hablar de corrupción, de una «mexicanada» a una «dominicanada» la distancia es casi NADA

A propósito del verdor de las marchas y los marchantes, no pudimos evitar disponer de estas definiciones del Corrupcionario mexicano. Publicado bajo el sello Grijalbo y con el prólogo Diego Luna.

ACARREAR:

Dícese de lo que viene siendo aprovecharse para movilizar a donde no más no iría por gusto (¿O Sí?); por ejemplo, un informe del gobierno. Cerrar la cuadra aunque no sean XV años o votar en masa para inclinar la balanza electoral. Se trata de un encantamiento de los magos (los líderes de la colonia, pues) que, típicamente, dura tanto como la torta que lo acompaña.

APOYO$:

Dinero gubernamental (o sea, de todos nosotros), que aparentemente, proviene de una olla de oro infinita o de alguna partida que nadie va a reclamar. Normalmente se emplea para reforzar campañas, repartir electrodomésticos. Y viene abanderado del generoso mandato «por dinero no te detengas».

AUDITORIO CHE GUEVARA:

Famoso salón de fiestas psicodélicas ubicado en el corazón de la ciudad universitaria. A casi 20 años de haber sido ocupado, perdón okupado (no nos vayan a madrear).

AUTOMÓVIL:

Amo y señor de las calles en México. No importa si contamina, si se mueve a exceso de velocidad, si provoca congestiones viales, si invade zonas destinadas a bicicletas y peatones, o sirve de pretexto para destruir reservas ecológicas. Al grito de «melapelas», nos recuerda que en México rifa la ley del más  fuerte.

BAJAR RECURSOS:

Obtener recursos para un proyecto siguiendo determinadas reglas de operación y emplear el capital para los fines que se plantearon. Está muy bien. Obtenerlos para financiar cualesquiera otros intereses individuales y privados, no tanto. Sin embargo, esta es una habilidad que casi aparece subrayada en el currículo de algunos.

BISNERO:

Personaje que se hace pasar por político o empresario y cree que para ser un hombre «de Estado» o «de negocios» basta hacer bísnes y negociazos a través de moches, palancas y demás actos de corrupción. No importa nada ni al gobierno ni a las cadenas productivas del país: pero, eso sí, como porta sus cadenotas de oro, cual reguetonero que presume  sus millones, ya ni Pitbull.