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Desbacho de Prensa

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Faustino Pérez y su Diccionario de Gestos Dominicanos

Haber emprendido la misión de crear el Diccionario de Gestos Dominicanos fue una iniciativa enjundiosa de su autor, Faustino Pérez, que lo consagra como un maestro de la lengua de señas.
Ese digno logro editorial motivó sin dudas al antropólogo Carlos Hernández Soto a prologar la obra de Faustino Pérez.
Al considerar el diccionario de gestos como pionero en su género en el país, el prologuista cita otros libros autoría de Faustino Pérez, economista y profesor de la UASD en el departamento de Artes y en el de Comunicación Social.
Precisa Carlos Hernández que «Faustino Pérez, además de teórico de la comunicación es también fotógrafo. Fotógrafo no solo en el sentido restringido sino también en sentido amplio, fotógrafo de gestos».
Quien escribe cree conocer de vista o haber tratado a Faustino Pérez. Honestamente, no lo memorizo. Pero una ojeada a sus 300 páginas me hace coincidir con el prologuista en que «el mayor mérito de la obra reside en ser fruto de una observación pertinaz y acuciosa».
Párrafos más adelante agrega que el diccionario es «un inventario de gestos propios de los dominicanos y las dominicanas».
En su primera parte, el diccionario expone que «la expresividad de los ojos está a la vista».
A seguidas trata el tema de las manos como «’herramientas’ básicas para la supervivencia».
Más adelante, trata «la boca como portadora de signos y funciones en la comunicación».
La segunda parte del diccionario está dedicada a las gesticulaciones y gesteros.
A continuación de los ‘gestos’ incluidos.
En el apéndice, trata «el esquema del lenguaje de las arrugas».
A continuación habla del «esquema del simbolismo en los dedos».
La presente reseña periodística del diccionario de gestos no contempla relatar detalles de la obra. Pero «ni tanto ni tampoco». De ahí que, por lo menos, se reproducen dos párrafos del primer capítulo titulado «La expresividad de los ojos está a la vista»:
«De una persona lo que más le aporta y ofrece a los demás es su cara, y del rostro lo más revelador son los ojos. Por eso se ha llegado a decir que los ojos indican cómo es la persona, naturalmente para quien sepa comprender y descifrar su mensaje».
Más adelante, el texto se refiere al movimiento de los ojos: «cabe la posibilidad de variar la angulación de la mirada, como aquella mística o despistada hacia arriba, la directa de frente, la sumisa, tímida o de paz hacia abajo… etc. También, entre otras cosas, [los ojos] se pueden girar en círculos para expresar incredulidad o sorpresa. Hay mujeres que son extremadamente expertas en combinar la expresividad de los ojos con el pestañeo, con lo cual pueden producir un efecto devastador en el interlocutor».