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Del Freddy que conocí

Escrito por: Wilson Díaz

Queridos Fuaquituses, admito que para escribir esto se me hacen muchas ronchas en el alma; siente mi ser una especie de dolor y nostalgia, por ser alguien a quien admiré desde pequeño: Por su talento, su defensa a los más pobres, sus posturas sin temor ante lo que para él era un abuso de poder; sus lágrimas ante el dolor de los demás, su sonrisa tan sincera y tan adictiva, su pasión por lo que hacía, etc. Eran tan variopintas las condiciones como artista y como ser humano de este ‘Gordo de siempre’ que, enumerarlas todas, nos llevaría varios ejemplares de este semanario. Productor, locutor, animador, filántropo, guionista, patriota, compositor, decimero, actor, humorista, escritor, en fin; para muchos, entre los cuales me incluyo, fue el más completo artista dominicano de todos los tiempos. Hoy, al cumplirse un año más de su sentida muerte, (Ningún funeral dominicano ha superado al de Freddy; hasta en eso fue el mejor), les dejo este humilde reconocimiento, salido desde lo más profundo de mi corazón, ya que viví muy de cerca sus aportes a mis talentos, su vida, su muerte, sus penas y sus alegrías…

Del Freddy que conocí
me quedó su risa eterna
y esa ira sempiterna
defendiendo su país.
Del Freddy que conocí
me quedan sus correcciones
y sus humanas reacciones
porque viéndolo, crecí.

Del Freddy que conocí
llevo al ángel de la guarda
que nunca me dio la espalda
cuando injusticias sufrí.
Del Freddy que conocí
llevo sus lágrimas tantas
cuando se llora o se canta
por un no, o por un sí.

Del Freddy que conocí
llevo su humor de vanguardia
su disciplina de guardia
su humildad, su frenesí.
Del Freddy que conocí
llevo su abrazo sincero
y esa mirada de acero
si la verdad no era así.

Del Freddy que conocí
me quedó su patriotismo,
el arrojo y el civismo
de un abril que no viví.

Por ese gordo que conocí
acompáñenme muchachos
a honrarlo con un aplauso
¡que se sienta en el país!