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De tal palo, tal astilla

Escrito por: Leibi Ng

El razonamiento inductivo, uno de varios que existen para encontrar la verdad, va de lo particular a lo general. En esta ocasión, queremos pensar que si la sociedad caótica en que nos encontramos inmersos nos lo permite, nosotros podemos controlar una cosa. Una en la que somos amos y señores. Una en donde somos ejecutivos y asumimos todas las consecuencias de manera viril. Nuestra familia. Y es a partir de este núcleo, de esta parte esencial de la sociedad que somos poderosos.

 

El próximo domingo 30, último domingo de julio, celebraremos el día del padre. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis expresó: «No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre».

 

Fuera de relajo vamos a concentrarnos en lo positivo de millones de padres que han dado a esta tierra individuos criados en democracia y por tanto, multiplicadores de valores positivos en el país. Porque nadie lo dude: la democracia empieza en nuestra casa. Por ejemplo, don Juan José Duarte Rodríguez, nacido en Vejer de la Frontera, Cádiz, España y radicado en la isla Española, padre del padre de la Patria Juan Pablo Duarte. Dio todo por su familia y su familia lo dio todo por darnos la soberanía. ¿Estamos dispuestos a continuar ese ejemplo?

 

También está Federico Henríquez y Carvajal, padre de Pedro Henríquez Ureña. Se puede sumar a esa lista don José Bosch Subirats, padre del profesor Juan Bosch y Gaviño. Hombre de trabajo que enseñó con el ejemplo.

 

Y es que con toda la mala prensa que tienen los padres proveedores, negligentes, no amorosos… ejemplos negativos de padres, se crea una enorme tormenta que no deja que el buen hacer de los súper héroes que son mayoría se prodigue y se multiplique.

 

Hay muchos estilos de criar. Hagamos énfasis en el democrático. Este Día dedicado a los padres debe servirnos para insistir en desarrollar las cualidades de nuestros hijos, hembras y varones. Hacer crecer su autoestima, proporcionarles el bienestar físico y psicológico, educarlos; ayudarlos a crecer con mayor independencia, formarlos con el menor nivel de conflictos en la familia; desarrollar sus habilidades sociales y hacerlos más cariñosos y sensibles.

 

Nuestros hijos desde el mismo momento en que el espermatozoide fecunda al óvulo, son el fruto de nuestra biología y van a heredar nuestros genes pero también nuestra manera de pensar si sabemos educar, nuestras reacciones, expresiones faciales, nuestra forma de sentir, en esencia. Ellos son la extensión de nuestras vidas y si queremos un país mejor, una vida mejor, es atendiendo y amando a nuestros hijos que lo vamos a lograr.