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¿Cuál es el fin?

Escrito por: Leibi Ng

Dijo el veterano diputado Hugo Tolentino Dipp, que «…ningún mitin político ha sobrepasado la Marcha Verde» que se llevó a cabo el domingo 16 de julio pasado. Y ciertamente a pesar de la lluvia y de pronósticos no climáticos negativos, niños, jóvenes, adultos, ancianos, discapacitados, reconocidos por sus ideologías, tibios, radicales, rabiosos, pacíficos… El pueblo, en representación, partió desde la intersección de las avenidas Máximo Gómez y John F. Kennedy, y culminaron en el Centro de los Héroes en esta larga marcha de verde éxito.

Muchas palabras tienen significado transparente hoy día, pero de manera contundente todos marchamos ya no para «Corregir lo que está mal, continuar lo que está bien y hacer lo que nunca se hizo», sino por razones más que necesarias y transformadoras, léase: fin de la corrupción y de la impunidad.

FIN es una palabra que muchas veces vemos tras las lágrimas cuando se termina un buen libro o una buena película. FIN es ya en sí misma, límite. Es la consumación de algo, un remate… como cuando la gota rebosa la copa.

Y es que del movimiento social 4% PARA LA EDUCACIÓN, LOS HAITISES, ESTOY HARTO al movimiento social MARCHA VERDE, se están produciendo cambios constantes que nos obligan a estar atentos a las necesidades y peticiones del pueblo. Un pueblo que está alerta, que repudia «lo que está mal» y que definitivamente tiene voz y cuerpo para decidir y juzgar lo que está bien y que sabe requetebién qué es lo que nunca se hizo.

Los organizadores del movimiento social Marcha Verde dicen que son 92 millones de dólares invertidos en sobornos, más cinco mil millones en sobrevaluaciones. Entre los tres puntos de exigencia que enarbolan, está la DEVOLUCIÓN al pueblo de este dinero junto al cese de la corrupción e impunidad.

Las otras dos demandas son el sometimiento y condena de todos los funcionarios involucrados en corrupción, tanto por el caso Odebrecht, como por los aviones tucanos, (serían dos ex presidentes y un presidente); y en tercer lugar, que se cancelen todos los contratos vigentes o por implementar, acordados con la empresa culpable confesa.

Ahora bien, a pesar de que deseamos que esas peticiones sean cumplidas, lo cierto es que los que dirigen el movimiento social no se dan cuenta de lo que significan sus demandas, porque sencillamente, ni los extraterrestres con súper poderes podrían cumplirlas a cabalidad, so pena de llevar al fin al país y su territorio.

Los organizadores deben plantearse fines concretos y realistas. Objetivos certeros que no permitan que la misma gente pierda la fe en este magnífico movimiento social. Así que a fin de cuentas, se tienen que fijar, entre ceja y ceja, demandas creíbles y realizables, si es que queremos tener un final feliz en esta historia.