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Coger lucha con el tiempo (a propósito del cumpleaños de Fuáquiti)

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En todas las instancias de la vida el tiempo asume vital importancia. Es que la vida humana está regulada por el tiempo. En distintos sentidos.

 

En términos de la historia se habla de milenios.

 

El tema de la evolución social impone hablar de siglos.

 

Al conmemorarse el V Centenario del ‘descubrimiento’ de América, se cogió lucha de todo tipo, llegando a llamarle: «El V Sanguinario».

 

Las décadas sirven de coordenadas para ubicación de fenómenos no tan remotos.

También se habla de tal o cual «Era» para enmarcar un determinado período, en lo social, lo político, lo tecnológico, las ciencias, etc.

 

Entre los dominicanos todavía se identifica al Trujillato como «La Era» de Trujillo. Pero también se habla de la «Era» de la computadora.

 

La escala del tiempo baja y se habla del lustro, que ilustra la mitad de una década.

 

La misma escala desciende más y llega al año, y en los años, para las mil y una referencias.

Pero al bajarse al mes y la semana, son períodos «de ciclo corto», que asumen la forma  «de hoy en ocho», mirando hacia adelante. Hay meses con múltiples definiciones, como mayo: mes de las flores, de las aguas y de las madres. A partir del 8vo mes, una embarazada «está en el mes…».

 

En la edad de las personas se apela a las más diversas teorías y expresiones. La infancia se recuerda como «la edad de oro».

 

También se habla de los «Ta»: treinTA, cuarenTA, cincuenTA, sesenTA, setenTA, ochenTA y novenTA. Si el pico es largo, suele escucharse la ocurrencia de que «ya esTÁ bueno, para que no siga sufriendo».

 

De todos modos, el tiempo, «el implacable, el que pasó»,

se valora así: «nunca fueron

tiempos mejores».

 

La marcha inexorable del calendario con el paso de los

30 días del mes, torna viejo o

lleva al pasado la hoja de los números en tinta negra

(días laborables) y roja

(domingos y días feriados).

 

Cada día, con sus 24 horas, es vital en los seres humanos. En ese período se siente con fuerza la relatividad del tiempo. Pasado el día, «un periódico de ayer» pierde actualidad e interés de lectura.

 

A quien no tiene «oficio» le pasan las horas muy distinto de a quien tiene que arreglárselas para que el tiempo le alcance. De hecho, cada hora se vuelve un ciclo para la persona muy ocupada, cosa que lo inclina a ver el reloj con su marcha inexorable. Con el mismo rigor de las horas, marchan los minutos y hasta los segundos.

 

Esto sucede en todos los perfiles de la vida humana: en la investigación, en los estudios, en el hogar, en el amor y en la gama de trabajos o labores, etc., etc.

 

Por esa marcha inexorable es que algunos se  «quillan» y tratan de «matar el tiempo» en la creencia de que «culpas del tiempo» son sus cogederas de lucha «contra el tiempo». Temen que «no le alcance el tiempo ni para morirse».