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Artículo de Karina

Escrito por: Karina Castillo

“Los traspiés de Alicia Paf”, del extraordinario
Gianni Rodari.

Alicia es una niña muy inquieta. Tan solo en un día, se perdió entre los mecanismos del reloj; sedienta, cayó dentro de una botella con agua; por estar husmeando en la cocina, desapareció en el cajón de los manteles y, luego de ser rescatada, saltó hasta el bolsillo de la chaqueta de su padre.

Éstas y muchas otras aventuras suceden en el libro titulado Los traspiés de Alicia Paf, del incomparable escritor y pedagogo Gianni Rodari. La protagonista es mostrada en varias historias cortas con extraordinaria inventiva, cual la mente de los niños.

En una ocasión, cuando la traviesa pequeña fue al mar, no quería salir del agua sino quedarse allí hasta que “le crecieran aletas y convertirse en pez”, o en una estrella marina. Pero pensó en sus padres y regresó a la orilla.

Hubo un día en el que se metió en las pompas de jabón y es que, “allí dentro todo parecía más coloreado”.  Le divertía que las burbujas se posaran en la terraza y en la punta de sus zapatos.

Asimismo, para ella no había nada mejor que leer cuando estaba lloviendo. Por esto, cuando sucedía, se “zambullía” en las páginas de un libro.

En otro momento, mientras intentaba escribir, se movió tanto que cayó en el frasco de tinta, atropellando a la palabra frágil y disculpándose con ella después. Mientras “nadaba” en el oscuro líquido, comenzó a “distinguir algunas sombras”, que en realidad eran otras palabras, no tan sensibles como la primera.

Su curiosidad no tenía límites. Al ver una luciérnaga, intentó apoderarse de ella, “cayó en el interior de la pequeña luz” y viajó como si estuviera dentro de una bombilla, hasta que se durmió y despertó a un nuevo día.

El día de su 7mo cumple todos la buscaban, pero Alicia se convirtió en la “cereza” sobre la tarta con siete velitas. Aunque la llamaban insistentemente e intentaba salir, solo conseguía hundir aún más sus pies en la cubierta.

El autor describe la lucha de la niña en cada capa del pastel hasta que logró asomar su cabeza por la letra “A”. Entonces pudieron  cantarle la canción de cumpleaños. Luego todos comieron menos ella que, golosa, ya “había tomado su porción”.

Finalmente, el también periodista y poeta nos cuenta cuando Alicia jugaba con sus amigas hasta que se metió dentro del balón como si fuera un ovillo. Imagínense lo que se siente volar por los aires y rodar por los tejados, sin que las chicas se dieran cuenta dónde estaba. Solo el chico llamado Hamlet la escuchó mientras llamaba, y la rescató.

Estos relatos breves, llenos de ocurrencias divertidas y sorprendentes, nos cuentan cosas cotidianas, y a la vez, fuera de lo común. Historias que han sido complementadas en este maravilloso libro con las bellas e ingeniosas ilustraciones de Montse Ginesta.

Gianni Rodari emplea un lenguaje rico, fresco y llano, con una narrativa de tal naturalidad y picardía, que es como si se metiera en la cabeza de los jóvenes lectores y jugara allí dentro, para luego plasmarlo todo en el papel, de una forma hermosa y espontánea,  conectándose con ellos de una forma verdaderamente excepcional.

De igual manera, nos recuerda que experimentando, con imaginación y curiosidad, podemos descubrir, aprender y disfrutar la vida, aunque a veces tengamos uno que otro traspié en el camino.