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Artículo de Karina

Escrito por: Fuáquiti

“Cuatro calles y un problema”, de Graciela Montes.

Panchito solo quería cruzar cuatro calles para llegar a su destino, pero no sabía que las cosas se podían complicar tanto.

La escritora argentina Graciela Montes  se vale de calificativos y cadenas de palabras para desarrollar una trama que crece y mantiene el interés del lector, sin importar la edad.

En el trayecto, una calle se convierte en otra, un final en otro comienzo, el viento en ventarrón y luego en huracán, y hace a su protagonista “aterrizar en Canadá”, para volver por avión a la calle que originalmente quería cruzar.

La autora emplea la repetición como apoyo para sostener el hilo conductor.

El niño sigue avanzando como puede. Cuando debe pasar un pozo se anima diciendo: “un pozo es un pozo, y nada más”. Llega al centro de la Tierra, para luego subir miles de escalones y llegar a China y de ahí con mucho trabajo regresar a la calle de donde se cayó al pozo.

Cada vez que avanza, (el tiempo en esta historia es subjetivo), lo que parecerían horas pueden ser días, meses y hasta años.

Gracias a la imaginación y creatividad de la autora en el manejo del tiempo, el conflicto sube y baja manteniendo la atención hasta el final.

Un gato se convierte en “gatazo” y luego en tigre, y lo hace correr tanto que por fin llega a su destino, para encontrarse con una casa gris. Al tocar el timbre, se abre la puerta y encuentra un “dragón” que le dice: “Hola Panchito”.

Pero ya no corrió más y pudo darse cuenta que se trataba de un “señor alto de barba roja y bata verde”, que lo invitó a sentarse en un sillón.  El doctor Ruiz lo ayudó a calmarse y extrajo una muela de su boca que le entregó diciendo: “suerte con el ratoncito… y la próxima vez no llegues tarde”.

Entonces, Panchito regresó a su casa atravesando las cuatro calles que tanto trabajo le dio cruzar.

Este relato, hilarante y vivaz, contado con una inventiva fuera de lo común, muestra el valor de la perseverancia, la importancia de vencer los obstáculos, enfrentar nuestros temores y dejar de procrastinar pero, sobre todo, es una historia que nos invita a leerla y al hacerlo, pasarla muy bien.