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Aprendiendo a pensar

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Al leer el cuento «El Gato con Botas», me aterré. ¿Enseña el cuento que robar bienes ajenos, engañar al rey y su familia y asesinar al Ogro es correcto? Quizá sí. Y quizá los autores solo pensaron en contar una historia imaginativa en la que no fuese tan importante enseñar un comportamiento ético. La ética es ese sentido moral del bien y el mal. Y no tiene nada que ver con creer o no creer en Dios. Es curioso que un cuento no tenga que decirnos «robar es malo». Quien lee un cuento o un texto de su libro escolar, debe leer prestando mucha atención a los detalles.

 

Los detalles nos dicen sin decirnos. Por eso, cuando lees, debes ser una persona crítica. Una «persona crítica» no es una persona chismosa. Eso es una persona criticona. La persona crítica es capaz de: «enjuiciar las diversas formas de conocimientos que proporcionan los medios de difusión masiva, analiza los elementos y las estructuras que lo componen y percibe los alcances ideológicos hacia los cuales tienden los medios». Quiere decir: duda y reflexiona sobre todo cuanto lees o te dicen. Investiga. Cuestiona.

 

Este cuento me muestra cómo conseguir –por malas vías– algo. Pero hay que pensar que fue escrito hace como 200 años. ¿Cómo se pensaba en esa época? ¿Igual que ahora? Pues no. Los Hermanos Grimm, y eso sí me gusta, escribían juntos sus historias. Y eso me parece muy hermoso porque los hermanos estarán ahí siempre. Jacob y Wilhem nacieron en Alemania. En las próximas ediciones leeremos cuentos suyos que han sido publicados en muchísimos idiomas alrededor del mundo.

 

Me parece que ser pobre no es justificación para robar. A la vez, me parece muy injusto que un rey y un ogro tengan castillos y abundancia de comida, mientras otros –como el hijo pobre del molinero– pasa hambre. Y eso no ha cambiado desde hace 200 años. Seguimos viviendo en una sociedad donde algunos pocos tienen demasiado. Y la mayoría de la gente es muy pobre. Es muy penoso lo que te voy a decir: ¡en nuestro país contamos con 2 millones de pobres!  Bueno, eso leí en un documento consultado. Pero yo creo que los pobres son mucho más.

 

Si lo piensas bien, es buena idea compartir lo que tenemos. Fijarnos en quienes están a nuestro alrededor y son como los hijos del molinero y los campesinos que cuidaban la tierra del ogro: no tienen nada. Debemos acordarnos de quienes no tienen nada. Compartir los juguetes y la ropa que no utilizamos. ¿Te atreverías a tener la iniciativa de realizar una campaña en tu colegio para recoger juguetes o ropa que estén en buenas condiciones y llevarlos a un orfanato? Tenemos muchos hogares que acogen a niñas y niños que han perdido a sus familias o han sido abandonados. Si te sientes con la motivación conversa sobre eso con tu profe favorita y llévenlo a cabo. Cambiar, para bien, la vida de otros… es más fácil de lo que crees.

 

¡Hasta la próxima!