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Animalarium, de Omar Messón.

Escrito por: Karina Castillo

Animalarium, del poeta, narrador y ensayista Omar Messón, es un poemario dedicado a los animales, compuesto por más de un centenar de cuartetos, escritos en rima y agrupados según el hábitat: tierra, agua y aire. Con su original y lúdico estilo, el autor hace las palabras cercanas a los jóvenes lectores.

Cada poema es titulado con el nombre conocido de uno de los integrantes del reino de animalia, acompañado de la denominación científica correspondiente. Por medio de estos versos, el escritor describe las criaturas de una forma creativa, resaltando alguna de sus cualidades, valiéndose del humor y la agudeza en sus composiciones.

En vez de seguir un orden alfabético, Messón emplea clases o categorías. Inicia con los animales que viven en el suelo. Considera que el conejo es “la almohada de los campos” y piensa que el camello “ha descubierto para qué sirve la sed”. Para el autor, el gato es como un “león con cierto toque de duda”, y el topo es “arqueólogo de la prisa”.

La ternura es también reflejada en sus versos cuando dice que el oso panda “es un peluche vivo”, la vaca es “una madre colectiva” y del búfalo, por fuerte que parezca, declara…

“tienes ojos que se ausentan
pues siempre pareces distante
y tus cuernos representan
la luna en cuarto menguante”.

Asimismo, los “bichos” tienen espacio entre sus textos:

El mosquito “lleva en su vientre todas las estirpes” y el cocuyo  tiene “cabeza rutilante, cuando en las noches oscuras la luna está vacante”.  A su vez, la araña es “genial arquitecta, que al construir su lecho, da la imagen perfecta del universo completo”.

Por su parte, los animales acuáticos se bañan entre sus versos.  En ellos le canta al delfín: “eres sorpresa, acuarela y mascota de mar”. Mientras de la estrella resalta, que aprendió a nadar “como señal de consuelo” y piensa que la anguila es “aguja de mar” que “confecciona el vestuario de las olas”.

Sus poemas continúan elevándose al cielo, acompañando a las aves en su vuelo. Entre ellas, resalta la paloma mensajera, de la que expresa:

“En tu risa y en tu canto
y en todos tus aleteos,
llevas mensaje de santos,
todo a vuelta de correo”.

Entretanto, la exótica guacamaya roja es “dulce cofre del color, siempre a la moda, la paleta del pintor, se la tragó toda” y el flamenco, cual “soplo del viento,  es ingrávida flor silvestre, que siempre baña su cuerpo en el perfume campestre”.

En este singular libro, la poesía de Omar Messón entretiene y enseña.  Muestra el conocimiento con sensibilidad y humor en balance, fluyendo con musicalidad, facilitando su lectura y comprensión. En sus versos se reflejan la importancia de la diversidad y el valor que tiene cada ser, en la familia de la vida, por pequeño  o insignificante que parezca.