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JULIA CASTILLO

POR: Fuáquiti

1 ¿Nos puedes hablar de tu infancia, de tus padres? ¿De dónde viene Julia?
-Mis padres son, banilejos. Nací y crecí en Baní, en un Baní tradicional, en un Baní romántico e idealista. Mientras la nación dominicana convulsionaba en medio de la construcción de su democracia en los años 70’s, yo era una niña solitaria y tímida sumergida en el sueño de ser escritora, poetisa y una gran economista para buscar la fórmula de sacar a mi país de la pobreza. Sufría mucho cuando salía a las calles y observaba a los vendedores ambulantes que venían del campo a la ciudad. Me construí un jardín de rosas y flores para hablar con ellas y tratar de buscar la felicidad en ellas. Le escribía poemas a mi jardín, al mar, a mi padre, a todo lo que me rodeaba, a lo que extrañaba. Buscaba construir un diálogo con las cosas, no con las personas. Mi abuelo paterno  Aníbal fue fundamental en mi infancia. El trataba de llenar aquel vacío que provocó la migración de mi padre hacia los Estados Unidos cuando yo tenía 7 años. Nací y viví frente a su casa hasta después de mi adolescencia. Mi abuelo era un gran narrador de cuentos. Tenía una gran imaginación y sentido del humor. Era además un gran soñador y emprendedor. Estoy en deuda con mi abuelo Aníbal, lo extraño mucho. Me transmitió el don de soñar.   Compartí menos con mi abuelo materno Octavio, pero me dejó su gran humildad y nobleza.

2 Madre, artista plástica, diplomática y académica, ¿con cuál te identificas más?
-Con todas, pero me identifico más con la mujer madre y con la mujer artista. Llevo 13 años de
haber retornado a mi país, dedicada al trabajo de gestión cultural y al rol de madre; mi hija llegó a este país de un mes de  edad.

3 Háblanos de tus planes al frente del Centro Cultural Perelló?
-Tengo 7 años ya de involucramiento en el proyecto cultural del Centro Cultural Perelló. Desde su etapa de consultoría y pre-inaugural hasta la fecha. Ha sido una experiencia muy enriquecedora y apasionante. Ha sido un gran reto para todas las personas que hemos estado involucradas en este hermoso proyecto de mecenazgo y responsabilidad social corporativa. Manuel de Jesús Perelló idealizó este proyecto, pero sus hijos lo materializaron y nos corresponde a esta generación dirigirlo y utilizarlo como una herramienta de desarrollo educacional y humanístico. Ponerlo al servicio de nuestros jóvenes y de nuestra gente para hacer de nuestro país, uno digno de ser habitado.
La planificación y ejecución de nuestra agenda se trabaja muy de la mano con la comunidad, con los gestores culturales, con los artistas, con los educadores y sobre todo con la dirección, guía y protección de la Familia Perelló-Abreu.

4 ¿Una anécdota de tu experiencia en las artes plásticas?
-Mi hermano mayor era un gran pintor de murales publicitarios en Baní.  Yo era muy niña y lo admiraba grandemente, aunque mi pasión era la literatura, sobre todo la poesía. Me identificaba más con este género, quizás porque de alguna manera era una niña triste y tímida. Los años pasaron y mi hermano se convirtió en cantante y  músico profesional y luego yo, en economista, diplomática y pintora. Los hermanos mayores tienen muchas veces una gran influencia en nuestras vidas. Sin darnos cuenta se convierten en nuestros maestros, en nuestros líderes y héroes aunque siempre tengamos nuestras diferencias y desencuentros.

5 ¿Un maestro dominicano que admiras?
-Un maestro dominicano: Gilberto Hernández Ortega.
Cuando mis ojos tuvieron contacto por primera vez con sus obras en la casa de Milagros Ortiz Bosch, después de haber vivido muchos años fuera de mi país y de haber visitado una gran cantidad de importantes museos y galerías de las grandes urbes, entendí y sentí que me encontraba ante la gran realidad de la plástica dominicana, caribeña y sobre todo me sentí muy dentro de mi imaginario religioso sureño, sobre todo de mi infancia banileja, del Baní negro. Me enamoré de este pintor, me frisé en el tiempo, el espacio y los recuerdos. Navegué en las historias fantásticas de mi abuelo Aníbal. Sentí que tenía identidad, que tenía raíces.

6 ¿Un consejo para una artista joven que desea incursionar en las artes plásticas?
-No lo piense.
Sencillamente deje que su corazón hable y actúe por usted. Haga arte y después piense. Confíe en usted. Confíe en su arte. Confíe en Dios. Así se creó el universo.

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