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Francisca Altagracia Peguero (no.57)

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Hay enfermeras y ENFERMERAS. Con 36 años ejerciendo la enfermería, Francisca Peguero sabe que tiene mucho para dar. También nos cuenta la visión del sindicato de enfermería del país, previene sobre el colapso en el sector Salud debido al déficit presupuestario y la escasez de personal. Además, le manda un mensaje poderoso a nuestro presidente, Danilo Medina.

 

  1. ¿Qué promesa aguarda el ejercicio de la enfermería para las nuevas generaciones?

FP: El legado que le estamos dejando al personal de enfermería, primero es que no sea maltratado; que no se deje maltratar ni humillar, porque este es uno de los países que menos prestigia u honra al personal de enfermería. No solo somos acechadas por una enfermedad natural del hospital, una bacteria, una contaminación, una enfermedad profesional cualquiera que sea, sino también por la violencia que azota esta sociedad y que el paciente que va allí se siente impotente. Viene ya al hospital con un problema de marginalidad y eso lo carga también el personal de enfermería y el personal médico, que es escaso, entonces por eso nos agreden, somos violentadas, porque en los hospitales hay escasez de personal y esta escasez se va a agudizar grandemente.

 

2. ¿Cuáles irregularidades considera que se hicieron al pensionar el personal médico? De ser así, ¿cómo afecta esto a los hospitales?

FP: Primero [antes de jubilarlas con salario por debajo del que merecía su puesto] debieron cambiarles su designación, cambiarles el dinero que le corresponde por el desempeño y, después de nivelar los salarios, colocarles los incentivos. Y, a partir de ahí, pensionarlas: eso era lo justo.

 

Pero lo injusto es que se produjo esa dispensa el mes pasado [septiembre] y a este personal no le toca más nada.

Se van en enero, pero tienen que seguir trabajando porque si salen, se desploma el servicio por la falta de personal [en los hospitales], eso es abusivo, porque se está abusando de estas compañeras que siguen realizando sus funciones, pero ya tienen un decreto presidencial que ‘las ampara’… pero no pueden salir porque no hay personal para sustituirlas.

 

¿Por qué hubo la prisa de emitir ese decreto, si el personal no podía salir hasta enero? ¿Tú sabes cuál era la prisa?, la complicidad de esos grupos con el Gobierno para impedir que a esas compañeras les tocara, por lo menos, el salario… que les tocara, por lo menos, su nivelación salarial.

 

3. A su juicio, ¿cuál ha sido el tranque no visible en el diálogo entre los médicos y el gobierno?

FP: El primer tranque que se ha dado es la resistencia del Gobierno. Por ejemplo: de aumentar el presupuesto de salud y nosotros seguimos exigiendo el 5% para la salud, tal y como estaba establecido en el Plan Decenal (que se cumplió este año en el 2016), que establecía que, una meta a alcanzar, era del 5% para la salud, que debió tenerlo ya en el 2016.

 

Igual el Plan de la Estrategia Nacional de Desarrollo que establece que ahora debió tener el 3% del PIB para salud, sin embargo, vemos que lo que ha puesto el Gobierno no da. Eso lo que hace es agravar la crisis del sistema [de Salud], porque tú tienes ahí que la unificación de la red única, el Seguro Social, es un cadáver viviente, viene con toda esa deficiencia para Salud, es el Servicio Nacional de Salud pero ahí tú tienes 56 hospitales que están desbaratados, de los cuales 36 no tienen presupuesto.

4. ¿Cuál considera Ud. que es la gran deficiencia del sistema de Salud en el país?

FP: La deficiencia principal es la falta de recursos. Otra que también es vital: la falta de inversión en la prevención. El Gobierno debe invertir hacia la prevención, la información de la gente, hacia la formación, la educación… porque el Gobierno se ahorraría un dineral en compra de medicamentos, en compra de equipos o invertir en la gente, haciéndose estudios carísimos si, sencillamente, previene.

 

Este es el tercer país con mayor índice de embarazos en adolescentes y muerte materna infantil. Y somos el tercer país de más baja inversión en salud, por encima está Haití y Guatemala.

 

Otra deficiencia es que el Gobierno está invirtiendo aquí en el nuevo modelo de atención, que no es más que la privatización de los servicios. Un solo hospital, el Hospital General Marcelino Vélez, que es un hospital que está categorizado como ‘el nuevo modelo de atención’, donde yo –como pueblo– no puedo ir,  tú puedes ir (si tienes un seguro o si tienes dinero), pero el pueblo pobre no puede ir. Sin embargo, estos hospitales del pueblo –este Moscoso Puello–, que por eso tú ves el estado de hacinamiento de los pacientes, dos y tres mujeres en una cama y dicen las doctoras o el director: «¿Y los voy a dejar ir?», y tienen razón: es mejor en esa precariedad brindar atención, a que la paciente se muera en la calle.

 

5. ¿Qué tal es su día a día a nivel laboral?

FP: Antes trabajaba en el Hospital Padre Billini. Yo iba, pero ahora tengo una licencia sindical y ya me ‘pensionaron’. Una forma de sacarme porque no tengo la edad para pensionarme, aunque sí tengo ya 36 años en servicio. Pero yo puedo dar muchas cosas, pero hablo ‘demasiado’ y digo lo que a alguien le ‘pica’.

 

Antes, cuando a una enfermera la pensionaban, era como una cosa que se iba, y ya nadie se acordaba de ella. Por eso, instauramos aquí la Secretaría de Pensionadas, Pensionados y Jubilados, como una forma de que las compañeras ya pensionadas no se sintieran abandonadas, sino que se sintieran activas. Así que ahí fallaron ellos, si creen que me voy para la casa.

 

6. Si don Danilo Medina leyera esto, ¿qué le diría sobre el sector salud?

FP: Le diría al Presidente, que se dé un brinquito a los hospitales –a todos– y que vea las condiciones en que está recibiendo servicio la población dominicana y que se invierta un  poco más en salud, y que, en ese brinquito que se dé, pueda conversar con  el personal de enfermería y se entienda que las enfermeras en este país son las más explotadas y las peores pagadas de toda la región, que la salud pública dominicana requiere más inversión, y que parte de esa inversión, debe ir hacia la prevención.

Por Farah Hallal y Betsabé Alcántara

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