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“Los del montón salidos…”

POR: Luis Reynaldo Pérez

En el conflicto suscitado entre el  Colegio Médico Dominicano, representado por Waldo Ariel Suero y las autoridades del sector salud, representadas por la ministra Guzmán Marcelino  solo hay un perdedor:  el dominicano pobre que no puede pagar los altos costos del servicio de salud en el sector privado.

No es posible que tengamos toda la vida escuchando las mismas peticiones de parte de los médicos y enfermeras; pero mucho menos es posible que el Estado sea incapaz de garantizar un acceso digno, universal y gratuito a la atención médica. No es posible tampoco, amigo lector, que se inviertan millones de pesos en equipos y suministros médicos y estos costosos equipos, muchas veces donados por gobiernos o instituciones extranjeras, se dañen por falta de mantenimiento o simplemente “desaparezcan” de los hospitales.

El Estado dominicano tiene el mandato constitucional de proteger de manera efectiva los derechos de la persona y respetar su dignidad. Al ver a tantos dominicanos, muchos de ellos envejecientes que dieron sus mejores años  como servidores gubernamentales, mendigando alivio para sus achaques notamos que esos derechos no se respetan ni se garantizan. Y muchísimo menos garantía hay en la actitud belicosa de las autoridades del Ministerio de Salud Pública y del Sistema Nacional de Salud.  Una actitud para nada conciliadora. Todo lo contrario.

No todo queda ahí, tan culpables como el gobierno son los médicos agrupados en el Colegio Médico Dominicano y que desconocen lo que dice el Juramento Hipocrático en uno de sus preceptos: “Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror”. Los médicos sacrifican a los pacientes al punto de no permitir que médicos militares asumieran el control de las consultas.

Solo queda preguntar ¿qué intereses mueven a uno y otro lado a no querer conciliar en pro del bien colectivo? ¿por qué no cumple cada uno con su deber dentro del ecosistema de salud en beneficio del pueblo que, al final, es quien paga sus salarios?

Mientras tanto como escribió el poeta Federico Bermúdez “ustedes, los humildes, los del montón salidos”, están pagando el precio de la indolencia de los médicos y del gobierno. Ustedes, nosotros, que no tenemos un Chapulín Colorado que nos defienda seguimos pagando los sueldos de los médicos mientras tenemos que pagar consultas privadas.

Seguimos, “los del montón…”, mendigando nuestra sanación.