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Desbacho de prensa

Escrito por: Raúl Pérez

El abanico de lo irreversible genera una gama de percances y angustias

Para el ser humano individualmente, para la familia, para un barrio u otra comunidad, para una ciudad, un país o región, se pueden generar o desencadenar hechos y situaciones irreversibles en los más diversos e inverosímiles aspectos.

Para un individuo es irreversible que se le pierda la cartera con documentos y fotos que no podría recuperar jamás y otros que no habría tiempo de reponer antes de urgentes gestiones, compromisos o viajes.

Para una familia con la vieja denominación de “campesina”, el hecho de que “sorpresivamente”, le aparezca una hija con una “barriga” no “deseada”, constituye algo “irreversible”, sencillamente “inadmisible” por el momento, queda el caso como tema de los más variados comentarios entre los familiares y amigos de la joven.

Que un voraz y prolongado incendio destruya o convierta en cenizas archivos históricos sobre acontecimientos trascendentales mínimo 100 años atrás será un hecho irreversible para el país o para una ciudad legendaria.

En la política también se generan situaciones irreversibles o procesos con ese destino, derrotero que no todas veces se desea o no se admite.

La división del PRD en entre majlutistas y peñagomistas terminó irreversible, aunque en principio se creía “pasajera”, proceso que repitieron los “varguistas” y los “hipolitistas”, igualmente alejados de “abinaderistas”.

En la calle morada, no lo admiten pero algunos apuestan a lo irreversible de la separación entre la acera “danilista” y “leonelista”.

En medio de una pre campaña electoral se genera un abanico de aspiraciones en las siglas que fomentan el proselitismo orientado a las urnas, aún en algunos de remoto alcance de la postulación.

El torneo o la competición no se produce necesariamente  en la política partidista. En cualquier caso algunos se quedan con el “moño hecho”, sin más opción que el clásico “pataleo” a ver lo que sale.

Una frustración “irreversible” la padecen los fanáticos de la pelota cuando su equipo pierde y tiene que resignarse “hasta el año próximo”.

Perder sin esperanzas de recuperación el “anillo de matrimonio”, grabado y todo, es un hecho irreversible que remueve la intimidad de quien lo posee.

¿Se imagina lo que es perder el pasaporte u otro documento de imprescindible uso en un país extranjero»? Esto también se califica como lamentable e irreversible.

Para no hablar de un inmigrante inorgánico, sin papeles de ningún tipo, califica para la antología de la angustia toda persona que en disfrute de un buen viaje, se convierta de de repente en un infeliz indocumentado.

Pero el peor escaño de lo irreversible lo registra la pérdida de un “ser querido”, sobre todo cuando se trata de alguien del círculo que habita el mismo techo: madre, padre, hijo,  hija, esposa, esposo, nieto etc.